PROMOS WOW, ¡LAS QUIERO!

Hasta hace unos años, creía que mi cabello era liso, o por lo menos era lo que quería creer. Insistía una y otra vez en alisármelo, consiguiendo resultados desastrosos.
Se me encrespaba con frecuencia, por no hablar de los días de lluvia.
Mi cabello es muy grueso y no es completamente rizado, pero desde que descubrí y me aplico los productos que os detallo a continuación, he conseguido presumir de un auténtico pelazo y disfrutar plenamente de mis rizos, creedme.
PASO 1. Importantísimo elegir un buen champú que además de ser adecuado para cabello rizado, nos aporte otras propiedades, como son la hidratación y nutrición . Evidentemente hay miles y miles en el mercado, pero yo os hablo directamente del que llevo usando años y me va fenomenal. De la casa Herbal, Champú Professional Care Rizos. Controla encrespamiento y contiene semillas de uva y proteínas de seda. Además, su tamaño es generoso y precio inmejorable.

PASO 2. Acondicionador. ¿Cuáles son sus beneficios?, pues conseguir una melena con un extra de brillo, mucho más manejable y lo más importante, fácil de peinar. Yo uso el de la misma línea, Herbal Professional Care , ya que en este caso es un 2 en 1. Actúa a su vez cómo mascarilla dejándolo unos minutos más y le doy un tratamiento extra un par de días a la semana. Consejo, aunque en el envase os recomiende dejarlo de 1/3 min, yo lo dejo un mínimo de 10 min, y se nota..

PASO 3. Y por fin llegamos al producto que cambió mi cabello y mi vida completamente. Es uno de los mejores activadores de rizos que existen en el mercado a día de hoy y desde hace tiempo. Y os aseguro que os encantará desde su primera aplicación. El gel en cuestión es de la firma TIGI, Catwalk Curls Rock. Y ahora viene lo más importante, su aplicación; prestar atención, ya que, si os aplicáis un exceso de producto, lo único que conseguís es un cabello rizado pero apelmazado y sin brillo. Mi melena me llega más o menos cuatro dedos debajo del hombro y tengo mucha cantidad. Pues bien, yo sólo me aplico la cantidad como el tamaño de una avellana, más o menos. Lo extiendo en las palmas de las manos, y lo comienzo ha trabajar con la cabeza inclinada hacia abajo. A continuación, cojo el secador con su correspondiente difusor (muy importante también) y lo trabajo con un efecto muelle y con la cabeza igualmente inclinada. Un dato, siempre con aire frio para evitar encrespamiento, es más lento, pero merece la pena.